El silencio de mi habitación es tan perfecto que da miedo. Solo respiro cuando escucho a Emma girar entre las sábanas, murmurando algo ininteligible en sueños. Su cabello enredado en la almohada, la calma en su expresión… y esa forma de abrazar a su osito viejo como si nada pudiera hacerle daño.
Ojalá fuera así de fácil. Ojalá yo recordara cómo se siente dormir con el pecho liviano y la conciencia en paz.
Me quedo mirándola como una cobarde. Como alguien que prefiere no cerrar los ojos porque sa