Dante se tocó el puente de la nariz con rabia. Su hermana siempre lograba sacarlo de sus casillas.
—Porque no quiero que nadie sepa que la tengo. Nadie. Necesito tiempo para rastrear a los que lo hicieron y para neutralizar el problema de Velik.
Dante omitió la verdadera razón: la rabia irracional que había sentido al verla sangrar. La necesidad de tenerla bajo su mirada.
—Está bien —dijo Alika, cediendo. Sabía que discutir con Dante era inútil una vez que había tomado una decisión—. ¿Qué quie