Leslie abrió la puerta de la sala privada.
—Pasen —dijo.—Soy la Dra Leslie —ella extendió una mano hacia Ariadna y sonrió amable.
—Ariadna.
Ariadna entró primero. Caminó despacio. Se sentó en la camilla. Dante se quedó de pie a su lado, con los brazos cruzados.
La sala era pequeña y blanca, con una luz suave. No había mucha decoración, solo el equipo básico.
Leslie se puso guantes.
—Voy a revisarte la nariz. No voy a hacer nada sin avisar —dijo.
Ariadna asintió.
La doctora era bellisima. Alta,