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Lo primero que Ariadna sintió fue el olor a hospital. Ese olor a desinfectante y a limpieza que se le metió por la nariz antes de que pudiera abrir los ojos. Se sentía muy pesada, como si tuviera el cuerpo lleno de arena. Le costó mucho esfuerzo levantar los párpados. La luz blanca del techo le molestó, así que parpadeó varias veces hasta que pudo ver con claridad.

No entendía nada. Estaba en una cama de hospital. Tenía varios cables pegados al pecho y una vía conectada al brazo con una mangueri
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