“Por favor… no.”
Intentó incorporarse, pero el cuerpo no le respondió de inmediato. Las voces alrededor eran un murmullo distorsionado, como si estuviera bajo el agua. Botellas rompiéndose. Gritos. Un golpe seco. Alguien cayó cerca suyo inconsciente.
—¡Saquen a las chicas de acá! —gritó el encargado desde la barra. Valiente para gritar eso, pero no tanto para arriesgarse a salir de su protección.
Un par de compañeros la levantaron con cuidado.
—¿Estás bien? —preguntó una de las camareras, pál