Sebastián pasó el día como una bomba a punto de estallar.
Desde temprano, la oficina le resultó demasiado silenciosa. Demasiado grande. Demasiado cargada de una presencia que no estaba… pero que se sentía en cada rincón. El recuerdo de Valentina en su cama lo perseguía como una imagen maldita. No dormida, no frágil, no delirante… sino viva. Tibia. Vulnerable. Aferrada a su ropa como si él fuera el único ancla que la mantenía en este mundo.
Apretó la mandíbula al recordar su voz quebrada, murmur