El tiempo en la capital poseía un ritmo vertiginoso, muy diferente a la pausada y predecible calma del Norte. Casi dos meses transcurrieron como un suspiro sobre la corte del Sur, transformando las primeras impresiones en lazos más sólidos y modificando sutilmente la rutina de la familia Blackwood y la familia real. La primavera había cedido su lugar a los días más cálidos del año, y con el cambio de estación, la vida social y los hilos políticos se entrelazaron de una manera que nadie podía ig