Seis meses después.
La casa frente al mar nunca había lucido tan hermosa. Las buganvilias blancas estaban en plena floración, formando un arco natural que iba desde la terraza hasta la playa. Habían colocado sillas blancas sobre la arena, velas en frascos de vidrio y una alfombra de pétalos que llevaba hasta un altar sencillo frente al mar.
Era el día de la boda de Camila.
Ella estaba en su antigua habitación, mirándose al espejo con el vestido blanco sencillo que había elegido: corte sirena, s