La Llegada del Usurpador
El Hotel Claridge’s en Mayfair era un monumento a la discreción y la riqueza. Su Salón de Baile, revestido de espejos art déco, techos altos y candelabros de cristal que parecían atrapar la luz de toda la ciudad, era el epítome de la opulencia londinense. La Gala Anual de Primavera del Holding Thorne prometía ser el evento social del año, aunque en la realidad, era una trampa mortal y un campo de batalla.
Eran las 22:15. El salón ya estaba lleno de gente, un mar de seda