El regreso a las oficinas centrales de Grimaldi & Co. no fue la entrada triunfal de una pareja de recién comprometidos; fue el despliegue de una unidad de asalto. Alaric no perdió el tiempo en formalidades. En cuanto cruzaron el vestíbulo de cristal, su mandíbula estaba tan apretada que parecía esculpida en granito.
—Bourne, ve directamente a los servidores del ala sur —ordenó Alaric, sin detener su paso hacia el ascensor privado—. Necesito esos informes impresos y validados con tu firma digita