Marco partiò para la Villa la mañana siguiente, cargado de esperanzas que se desvanecieron en cuanto puso pie en la habitaciòn de Olimpia.
Las cortinas parecían gruesas, la luz de las velas reflejada en ellas hacían la ilusión que la estuvieran quemando, la caoba preciosa no parecía tan robusta, ni tan rojiza, la habitación estaba muriendo igual que Olimpia.
Señor....- Marco fue interrumpido mientras salía de la habitación de Olimpia
- Solo Ricardo, porfavor- intentó una leve sonrisa pero