La música se mantenía en un rango bajo, por eso Claudia pudo escuchar a Marko cuando afirmó que ella le pertenecía. Tuvo que cambiar un poco la coreografía aprendida durante el día, las palabras del capo la hicieron olvidar algunos pasos y trastabillar, no obstante, siguió bailando sin detenerse ni un segundo, no creía que los mafiosos delincuentes se hubiesen dado cuenta de su fallo.
—Ella es hermosa, pero si es tuya, me conformo con las que tengo ahora —dijo Stefano y puso un brazo por encima