Maddison
Han pasado tres días desde que recibí aquel mensaje. A veces me pregunto si todo esto no es más que un mal sueño, pero no… cada vez que cierro los ojos, lo recuerdo: la voz en el teléfono asegurándome que mi hijo está vivo.
Después de colgar, llamé al investigador de inmediato. Le conté todo: el mensaje, la llamada, mis temores. Él me escuchó en silencio y me prometió que no iba a descansar hasta encontrar la verdad. Aun así, el miedo no desaparece. No importa cuánto me lo repita, siem