Derek
El chirrido de las llantas todavía retumba en mi cabeza mientras la sostengo contra mí. Mi corazón late con fuerza, como un maldito tambor enloquecido, y mis pulmones arden de la carrera y el miedo. Maddison tiembla en mis brazos con la respiración entrecortada, y durante un segundo solo la sostengo, asegurándome de que esté viva.
Porque si algo le pasara… no lo soportaría.
La miro, sus ojos enormes están llenos de terror y confusión. Su piel está fría, tan fría que me dan ganas de envolv