CAPÍTULO 169: ÚLTIMO OBSTÁCULO
Maddison
Las luces de las ambulancias parpadean como destellos enloquecidos que me queman los ojos, pero no me muevo. Estoy sentada en el borde de la camilla, con las manos temblando, la respiración irregular y el pecho apretado como si el aire se hubiera vuelto demasiado denso para entrar en mis pulmones. Entonces lo veo: la puerta lateral del infierno se abre y de entre las sombras, cargado por dos bomberos, aparece Derek. Su rostro está ennegrecido por el hollí