CAPÍTULO 170: EL VEREDICTO DEL ADN
Maddison
El pasillo del hospital está en silencio cuando tomo aire y empujo suavemente la puerta de la habitación donde Liam descansa. Llevo una mascarilla, no porque tenga miedo de contagiarme de algo, sino porque es la única forma en la que puedo moverme sin que Sofía o las enfermeras sospechen que estoy aquí. La luz tenue baña su rostro mientras duerme, o al menos creo que lo hace, y por un instante me quedo de pie, observándolo como si todavía temiera que