CAPÍTULO 38: LATIDOS EN SILENCIO
Maddison
El dolor es tan agudo que por un momento creo que voy a partirme en dos. Claire grita mi nombre mientras intento mantenerme de pie, pero mis piernas ya no me responden. Siento los brazos de alguien sujetarme y la voz de Andrew pidiéndome que respire, que lo escuche, pero mi visión se nubla y solo alcanzo a ver las luces del techo girar, como si el mundo se hubiera soltado de su eje. El frío me sube por la espalda, me estremezco, y luego... oscuridad.
Cu