Gregori
No es de extrañar que algunos hombres miren a nuestra dirección mientras entramos, y no es por mí, obviamente es por Margoth.
Camina tímida al lado de Vane, quien lleva puesto su uniforme negro impecable, erguida como si el mundo le perteneciera, segura de sí misma, empoderada, toda una perra.
Justo así es como deseo que sea Margoth y es el objetivo, según mi padre, el deseo de Lucia, es que su hija se defienda sola y logre todos sus sueños.
Nos sentamos, y el mesero con amabilidad nos