Una máquina del tiempo no sería una mala idea.
—¿No crees que hablar es la mejor opción en este momento? —habla el ruso al verme salir del baño, entonces recuesto la cabeza sobre el escritorio sin decir una sola palabra, sigo ignorándolo—Margot, Margot, deja de comportarte como una niña.
—¡Déjame en paz!
Arrastra la silla más cerca del otro lado de mi escritorio y se inclina—Quiero que mis hijos me conozcan.
Levanto con lentitud el rostro, para encararlo—No son tus hijos
—No llevan mi apellido