Si se mandara en el corazón, las cosas serían más fáciles.
—¡Descarada! —le recrimino mientras se va a cambar la camisa que le he empapado con mi acción.
—Exagerada, solo fue un chistecito—regresa de nuevo para confrontarme—solo heredaron tu terquedad
—Reprende a tu esposa—reclamo a Oleg, quien ríe a mas no poder junto a su hermano—no puedo así la conocí, por tanto, la amo—seguido de eso le da un beso fugas a Keyla
—¡Aww! ternurita—digo mientras finjo tener ganas de vomitar.
—Todos pasamos por