Margoth
La cabeza parece que me va a estallar en miles de pedazos. Trato de abrir los ojos, la luz de lugar quema mis pupilas, los ojos me arden, y al abrirlos confirmo que se sienten irritados como si hubiese llorado sin parar.
Lo extraño es que no recuerdo haber llorado, no recuerdo nada, me despierto por completo sobresaltada, al darme por enterada de que no estoy en la habitación que se me asigno. Estoy en otra, mi vista se mueve hacia la ventada, igual a la que tengo en mi cuarto, Gregori,