Berlín, Alemania
Viktor
Llevo días sin dormir bien. Y no es por trabajo, ni por negociaciones pendientes, ni siquiera por los cabrones que intentan robarme territorio. Es por ella. Por Emilia.
Desde que la vi salir de esa casa, supe que algo no estaba bien. Que su mudanza no fue un acto de libertad ni rebeldía adolescente. Hay algo más… algo que no me dice. Y esa mentira, esa maldita mentira, me está carcomiendo desde dentro.
Los informes de mis hombres comenzaron a llegar apenas la dejé sola.