Berlín, Alemania
Emilia
Despierto con el corazón encogido, como si la tristeza hubiera dormido sobre mi pecho toda la noche. La habitación está en silencio, un silencio espeso, más denso que el que recuerdo al momento de caer rendida por el llanto. Me incorporo poco a poco, sintiendo el cuerpo más liviano, menos tenso, menos destrozado que horas atrás. Y lo sé… lo sé incluso antes de abrir los ojos por completo.
Él estuvo aquí.
No necesito pruebas contundentes. Lo sé por cómo dormí, por la mane