Berlín, Alemania
Emilia
Salgo de su habitación sin hacer ruido, como un ladrón que huye después de cometer un crimen. Aunque no fui yo quien la traicionó. Aunque no soy yo el que destruyó todo. Pero aun así… me siento culpable. Culpable por haber cedido. Por haberla tocado cuando debí alejarme. Por haber buscado consuelo en el mismo cuerpo que horas atrás provocó la muerte de mis hombres.
Camino por el pasillo con pasos medidos, intentando no pensar, no sentir, no recordar. Me aferro al silenci