Caos con música.
Ruedo los ojos sobre los invitados y maldigo para mí misma. Armo la mejor sonrisa que mis músculos faciales me permiten y avanzo con los puños cerrados hacia Miranda.
—Estela, cariño, ¿me ayudas a preparar estos rollitos de carne salada? —me pregunta con una voz rasposa de cortesía exagerada, mientras envuelve harina con carne molida sobre una bandeja de aluminio.
Asiento amablemente y comienzo a ayudarla.
—Esta ciudad está llena de leyendas —comenta Miranda, echando la carne y amasando un roll