Culpa de hielo.
Mark me observa durante unos segundos y me dedica una sonrisa traviesa.
—Aguardaré el tiempo que sea necesario. Pero recuerda: siempre vas a amar a Sam. Él no se enterará de nada de lo que suceda entre nosotros, así que cuando estés lista, solo llámame —murmura, desconsolado, con su miembro duro como acero.
Trago en seco y me pongo de pie de forma efusiva, temiendo hacer algo de lo que luego me arrepienta.
Él se queda en la cama. Sus ojos recorren mi cuerpo mientras me visto. Lleva las manos ha