Me desperté de golpe, tenía el cuerpo sudado, y sentía que el corazón me latía de prisa, había alguien más ahí. No era paranoia, no era un sueño, podía sentirlo, lo olía. El cazador estaba cerca.
No me moví al principio, contuve la respiración, esperando, con la piel erizada. Lira, estaba ansiosa, alerta.
Pero no pasó nada, solo había oscuridad. Podía sentir un cosquilleo en la nuca, esa sensación de ser observada. Me levanté, caminé descalza hasta la puerta y la abrí de golpe, no encontré nada