Los preparativos comenzaron de inmediato. La ceremonia sería en tres días, durante la luna llena. Una boda de manadas no era algo romántico. Era un contrato sangriento.
Kael reunió a sus guerreros, sus chamanes, sus ancianos, a todos los integrantes de los Lobos del Norte.
—La ceremonia tiene tres partes —me explicó Kael, desplegando un pergamino antiguo sobre la mesa— el juramento de sangre, la prueba de la luna, y la marca compartida.
—¿La marca?
—Nos marcarán a ambos con el mismo hierro. La