Dante abrió los ojos al verla con los brazos a punto de bajar con el arma punzante, sorprendido al escuchar a su gemelo, y con un rápido movimiento le arrebató el puñal de la mano, se gira y ella queda bajo su cuerpo envuelta en una llave de pelea.
—¡Que mierdas estas haciendo!
—¡Sueltame, imbecil!
Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras miraba a los dos hermanos, tan parecidos y tan diferentes. Ella no sabe que está sucediendo realmente ¿cómo es que pueden haber dos hombres parecidos en el mismo lugar?
El ruido y los llantos se hicieron insoportable
—Carajos, casi me da algo maldita sea—dijo Matteo, con una sonrisa amarga sentado en su silla de ruedas desde el marco de la puerta—. Creo que dejaste salir tus verdaderos colores, muñeca brava.
Margaret no podía respirar. No sabía qué decir, ni qué pensar. En su mente, todo era caos. Solo queria salir de alli.
Dante, aún con el puñal en la mano lo lanza al suelo para poder sujetarla mejor olvidando que aun permanecia con la bragueta d