—¿Que?
Dante se inclinó hacia ella.
—Coopera, Margaret. No quiero que esto sea más desagradable y largo de lo que ya es. Te harán las muestras y te van a bendar la herida correctamente.
La aguja penetró su brazo. Sintió un calor leve recorrerle el cuerpo. Ella no respondió. Simplemente giró el rostro, cerrando los ojos. Sintió el pinchazo de la aguja, el frío metálico del tubo llenándose de su sangre. El doctor trabajó rápido, en silencio. Una enfermera se llevo la muestra de Margaret.
—Los res