Marco estaba en el baño, tosiendo fuerte como parte de su papel de tío enfermo. Kaiser se encontraba en el carro negro, parqueado frente al edificio como un perro de guardia silencioso.
—¿Que fue eso?
—Es mi tío. Vivimos juntos. Está enfermo de los pulmones.
—Ahhh, ya veo. Debes cuidarte, amiga. El jefe es muy lindo y todo pero es letal. Pareciera como si estuviera maldito.
—Haré lo posible por no morir.
Bromea Margaret.
Gina la miró y su sonrisa burlona se suavizó.
—No sé qué pasa entre tú y