Amelie Manson
—Amelie, por favor, te juro que te estoy hablando con el corazón —volvió a insistir Damián.
No pude resistirme más. Había esperado tanto tiempo escuchar algo que le diera un poco de consuelo a mi alma, y ahí estaba él, dándome justo eso que había anhelado.
—No sé si voy a poder confiar en ti, Damián… —respondí con la voz rota—. Evidentemente necesito tiempo. Solo espero que no me defraudes. Que no lo hagas otra vez.
Una sonrisa suave se dibujó en sus labios, y negó con la cabeza.