Amelie Manson
Su mano acariciaba la mía y juro por Dios que quería derretirme ante su contacto. Damián tenía la facilidad de hacerme sentir la mujer más vulnerable del mundo con tan solo rozar sus dedos contra los míos.
Sin embargo, en ese instante me sentí liberada y, por una extraña razón, toda carga que llevaba dentro de mi corazón se hizo más liviana.
—Realmente, por una extraña razón confío en ti. Voy a permitirte conocer a Joseph y podrás reconocerlo con tu apellido, si es lo que realmen