NERVIOS A FLOR DE PIEL.
Amelie Manson
Mi respiración agitada amenazaba con delatarme, los nervios me estaban jugando una mala pasada. A pesar de mi fachada de firmeza, sentía cómo mi frente se perlaba de sudor. ¿A quién quería engañar? Me inquietaba la sola idea de que Damián todavía lograra moverme el piso de esa manera. Y, sin embargo, mi orgullo era tan alto como una montaña imposible de escalar, una muralla que me juraba que jamás iba a ceder.
¡Malditos Feldman.!
—Damián, ya te dije que no necesito que me defiend