Amelie Manson
Me sorprendí al verlo. Pensé que no lo volvería a ver después de haber huido del país y acabar con la compañía de mi familia, aunque era un asunto que había postergado después de la boda. Verlo frente a mí me causaba náuseas inmediatas.
—¡Eres un maldito, Armando! ¿Por qué estás haciendo esto?
Armando se acercó a mí y su mirada desorbitada me recorrió, helándome por completo la sangre.
—Amelie, cariño, te he extrañado todo este tiempo. La verdad, quiero estar contigo, y quiero que