Damián Feldman
El auto de las Feldman aparcó frente a la iglesia, y palidecí, pensé que iba a desmayarme producto de los nervios, y lo peor, no tenía una mano amiga que me ayudara a sostenerme. Entre los asistentes estaba Valeria, pero había ido nada más por formalidad.
Aunque Samuel también había asistido, la distancia entre los dos fue creciendo y de aquella amistad que nos unió en el pasado quedaban muy pocas muestras.
Entonces, mi suegra y mis cuñadas caminaron hacia dentro de la iglesia, l