Damián Feldman
El maldito oficial de policía revisaba una y otra vez la nota que supuestamente había dejado Amelie y hacía unos gestos de desaprobación, desconfiando de lo que yo le decía.
—Aquí está claro que la señora quiso huir, señor Feldman, ¿qué más quiere saber?
—Ya se lo he repetido cientos de veces, señor oficial. Amelie, mi prometida, no es capaz de hacer tal cosa. ¿Qué parte no entiende? Tenemos un hijo de menos de un año, ella jamás lo abandonaría.
El hombre arqueó las cejas y soltó