Damián Feldman
Dejé a Valeria en mi despacho, revisando los documentos del contrato que íbamos a firmar con mi nueva compañía. Lo admito, era buena en los negocios, precisa, calculadora… pero nada más. No la veía como mujer para mí. Y sin embargo, la reacción de Amelie lo había dicho todo, estaba celosa. Eso bastaba para desordenarme el alma.
Subí las escaleras sin prisa, cuidando cada paso, como si no quisiera que nadie notara mi presencia. Me asomé a la habitación y ahí estaba ella, sentada