Capítulo 95. Nadie me conoce como tú
Victoria se quitó el antifaz y limpió sus lágrimas con el dorso de su mano.
La noche era oscura y fría, y el hangar abandonado proyectaba sombras inquietantes bajo la luz de la luna. Stefan, con el rostro cansado y la preocupación por su hermana odiaba enfrentarse a Victoria. Su corazón latía con furia, mezclando celos y frustración.
—Sé que estás molesto y con razón, pero tenía que venir… No tenía otra opción, Stefan. Tenía que hacerlo. El Alacrán vendería esas mujeres a otro, tenía que