NARRADO POR VICTORIA
Escucho a mi espalda a Stefan y a Giancarlo riendo. Como siempre, Stefan educa a su hijo a su estilo: brusco, provocador, pero efectivo.
—En ese campamento no te dan de comer, o la mano izquierda se lleva tus fuerzas. ¡Empuja la silla!
—¿Quién fue el genio que mojó los circuitos de la silla? —responde Giancarlo, con el mismo filo que su padre. Son idénticos.
—Debemos inventar una silla de ruedas apta para el mar.
—Apta para ex mafiosos, querrás decir.
—Ex