Capítulo 87. El amor es ciego, pero igual no necesita ver
Michael despertó en penumbras, y sus sentidos fueron llegando, lo que más sentía era dolor.
Su cuerpo era un campo de batalla. Cada respiración era un recordatorio punzante de su sufrimiento. Pero no todo regresó.
Estaba ciego.
Michael era un luchador, un cibernético, su vida entera dependía más que para otros de su vista. Pero ahora sus ojos eran inútiles y ardían como brasas.
— ¿Dónde estoy?
—Bienvenido Mickey.
—Diego, hermano, no puedo ver…
—Shh, cálmate, ten paciencia,