Sofía
Las campanas empezaron a sonar tan fuerte que sentí como si mi cerebro diera vueltas dentro de mi cabeza. Me quedé sentada sobre la cama, mirando la pared sin comprender nada.
—¿Qué era que significaban estas campanas? —pregunté en voz alta, con la voz toda ronca, mientras frotaba mis ojos medio dormida.
Miré hacia la ventana, el sol apenas estaba asomando, y mi cuerpo entero pedía cinco horas más de sueño. Tomé mis cosas con desgano, me puse de pie como un zombi y empecé a caminar por e