Julie y Emily salieron por una puerta lateral del hotel, lejos del vestíbulo y de los reporteros. El aire era frío pero limpio, y el silencio, por fin, se sentía como un descanso.
La Range Rover negra se acercó despacio, y al ver a Luca al volante, Julie levantó una ceja divertida.
—¿Qué pasa, Castelli te mandó a espiarme? —bromeó.
Luca se rió mientras abría la puerta trasera para ellas.
—Nada de eso. Soy el chófer del señor Castelli... y según lo que él mencionó, hoy usted me tomaría