Julie se quitó las sandalias de una patada, se arrancó el vestido de novia con movimientos bruscos, y se deshizo de las flores que llevaba en el cabello, aplastándolas con la palma antes de dejarlas caer al suelo. Luego se tumbó en la cama, y mientras los pétalos se deslizaban entre sus dedos, sintió que su cuerpo aflojaba toda la contención acumulada.
—Y ahora… esto —murmuró, mirando al techo como si este fuera el único testigo de su desastre emocional.
Como si superar la ceremonia no hubiese