CAPÍTULO 87. Número desconocido.
Valentina acomoda con cuidado las cosas que llevará a la mansión: lo más esencial, algunos artículos personales, un poco de ropa y su material de trabajo. No quiere cargar con demasiado, prefiere mantenerlo simple, como si esa moderación pudiera también ordenar el torbellino que siente por dentro. Cuando termina, se sienta al borde de la cama y se queda pensativa, mirando un punto fijo sin verlo realmente, preguntándose si lo que está haciendo está bien.
—¿De verdad lo hago por seguridad… o por