Camille observaba la pantalla de su teléfono como si aquel pequeño rectángulo contuviera una guerra entera. El mensaje seguía allí. Breve. Directo. De Antony.
Ella apretó el dispositivo con más fuerza de la necesaria, sintiendo cómo la presión se concentraba en su palma. No era miedo lo que recorría su cuerpo. Era algo más filoso. Más decidido.
La imagen de Hunter irrumpiendo en la oficina de Antony no la sorprendía. La conocía demasiado bien. Conocía su manera de reaccionar cuando algo se le