El edificio de Black Group se alzaba como una fortaleza de vidrio y acero. Camille se detuvo frente a la entrada, ajustando el bolso sobre su hombro. El reflejo en las puertas automáticas le devolvió una imagen distinta a la mujer que había entrado al bufete esa mañana. Sus ojos estaban firmes, su postura erguida, su mente decidida.
No había vuelta atrás.
Al ingresar, fue recibida por la asistente personal de Antony Alarcón, quien la condujo directamente al piso ejecutivo. Los pasillos eran s