Capítulo 60.
El helicóptero aterrizó en la azotea del resort con un estruendo que impedía escuchar siquiera los propios pensamientos.
Lysander bajó de la cabina sin mirar atrás, con los puños hundidos en lo más profundo de los bolsillos de su abrigo, y Evangeline lo siguió con paso rápido, tratando de no tropezar con la tela de su largo vestido de seda.
No hablaron en todo el camino. Ni siquiera cruzaron palabras cuando estaban en el ascensor. El silencio era como una cuerda tensada que terminó de rompers