Capítulo 60.
El helicóptero aterrizó en la azotea del resort con un estruendo que impedía escuchar siquiera los propios pensamientos.
Lysander bajó de la cabina sin mirar atrás, con los puños hundidos en lo más profundo de los bolsillos de su abrigo, y Evangeline lo siguió con paso rápido, tratando de no tropezar con la tela de su largo vestido de seda.
No hablaron en todo el camino. Ni siquiera cruzaron palabras cuando estaban en el ascensor. El silencio era como una cuerda tensada que terminó de romperse en cuanto la puerta de la suite se cerró tras ellos.
Lysander se quitó la parte superior de su traje y lo arrojó sobre el sofá de cuero italiano, con los ojos encendidos por la reciente discusión con su padre. Y esa molestia era algo que ni siquiera el whisky más costoso podía lograr aplacar.
Además, sentía que había una discusión pendiente entre ellos. Algo que quedó en puntos suspensivos cuando fueron invitados a esa cena inesperada.
— Basta de juegos — , exclamó Lysander. Se acercó a ella