Capítulo 66.
«En la mansión Valardi»
«Esa misma tarde»
— ¡No me toques! — , rugió Ethan, apartando la mano de Evany con un movimiento violento que hizo que la sangre de su ceja salpicara el escritorio.
Evany no retrocedió. Se deslizó sobre la madera, ignorando los papeles desordenados, y le sujetó la mandíbula con una fuerza que lo obligó a mirarla. Sus dedos se mancharon de rojo, pero ella sonrió con una malicia que le encendió la sangre.
— Mírate, Ethan. Estás acabado — , le susurró ella con su aliento