Capítulo 61.
La luz del amanecer se filtraba por las cortinas de seda, bañando la cama en un tono dorado. Evangeline abrió los ojos y lo primero que sintió fue el peso del brazo de Lysander sobre su cintura. Estaba atrapada contra su pecho, sintiendo el calor que emanaba de su piel.
Por un segundo, el pánico le atenazó la garganta, pero el miedo se disolvió al escuchar el ritmo pausado de su respiración. Observó cómo su tórax subía y bajaba con una cadencia perfecta; había una paz extraña en él cuando no e